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27 de agosto de 2026

"Nadie reconstruye su historia en soledad"

En una nueva jornada del ciclo de presentaciones de libros en Casa por la Identidad, la autora Mónica Szurmuk y la fiscal Ana “Pipi” Oberlin conversaron sobre “Malmö”. María Ramírez, una de las protagonistas de la historia, participó desde Suecia.

María Ramírez tenía cuatro años cuando su mamá, Vicenta Orrego Meza, fue acribillada delante suyo y de sus hermanos -de 2 y 5- en su casa del barrio San José de Almirante Brown, por un grupo de la Brigada de Lanús.

A los pocos días, la jueza Marta Delia Pons dispuso el traslado de María y sus hermanos al Hogar Casa de Belén, donde les borraron la identidad y fueron víctimas de toda clase de violencia. Allí permanecieron hasta 1983, cuando a través de un intenso trabajo de muchos organismos lograron reunirse con su padre, Julio -ex preso político-, en Suecia.

Esta historia de violencia y la búsqueda de justicia se narran en “Malmö”, de Mónica Szurmuk, quien presentó su libro en una charla con la fiscal del juicio, Ana “Pipi” Oberlin, en la Casa por la Identidad, moderadas por Clarisa Veiga. Desde Suecia, María Ramírez participó virtualmente y aportó también su mirada.

La presentación comenzó con la voz de María a través de un video, en el que contó su proceso y, fundamentalmente, agradeció a todas las personas que intervinieron para lograr su libertad.

"Nadie reconstruye su historia en soledad", remarcó la protagonista. También, resaltó la importancia del proceso judicial, a pesar de que no se llegó a condenar a todos los responsables.  "La justicia puede decir 'esto ocurrió', para reparar y devolver la verdad", destacó.

Luego, la autora del libro contó su proceso con la escritura: "Fue fundamental contar la historia de María y una historia que sucede en Malmö. El padre estaba preso cuando mataron a su mujer y secuestraron a los chicos, y encuentra refugio en Suecia. Sucede a muchos kilómetros de distancia. María y sus hermanos nunca dejaron de lamentar la pérdida de su mamá ni de buscar justicia. Este gesto de María de agradecer es de todo momento, aún en el juicio".

"Ella logra reconstruirse y de algún modo el libro es eso”, aportó Szurmuk.

Ana “Pipi” Oberlin fue fiscal en el juicio en el que fueron condenados Jaime Lamont Smart, cinco ex policías y la ex secretaria del Tribunal de Menores de Lomas de Zamora, Nora Susana Pellicer. La jueza Pons falleció impune. "El Hogar de Belén fue utilizado como una especie de centro clandestino de detención para niños y niñas muy pequeños. Contar eso en un libro me parecía imposible y Mónica logró detallar buena parte de lo que fue esta historia. Y me parece rico que también cuenta el entramado de resistencia a ese poder. El poder que asesina, que hiere y también el poder judicial, la jueza Pons”, destacó la abogada. “Si algo podemos aprender de esta historia es cómo se dio este entramado. María, Carlos y Mariano sufriendo esas violencias pero también resistiéndolas, conservando una dignidad que me emociona y emocionó en el juicio”, dijo.

La abogada lamentó que solo se llegó a juzgar a la secretaria de la jueza Pons. “Cuando hablamos de una justicia que sabe a muy poco estamos hablando de esto, pasaron 50 años y cuesta mucho enjuiciar a una parte mínima de las personas responsables de estos delitos”, dijo, pero aclaró: "De todas maneras sigue teniendo sentido hacerlo, estamos hablando de un posicionamiento que excede lo que pasó en el terrorismo de Estado. Hablar hoy de la apropiación de niños y niñas, de las violencias, también implica hablar de lo que sigue ocurriendo, especialmente en el poder judicial que siempre sale airoso. Hablar de esas continuidades y cómo todavía hoy existen esas violencias contra niños y niñas".

Szurmuk explicó que le resultaba muy difícil no decir “lo obvio, que es que la historia es terrible”. “Todo lo que iba escribiendo me parecía innecesario, aparatoso. Creía que tenía que llegar a un modo de contarlo despojado, confiaba en que los lectores me acompañaran. Fue ir armando la historia", dijo, y coincidió con Oberlin: "Hay muchas más historias que todavía necesitamos contar".

Luego de algunas preguntas del público y del reconocimiento a distintos actores -en particular a Laura Conte- y a organismos que colaboraron para la resolución de este caso, el encuentro concluyó como empezó: en la voz de María. “Cuando terminó el juicio pude empezar a dormir con tranquilidad. Para mí fue reparador. Pude sentir libertad", dijo, y cerró dando lugar y sentido a estos encuentros colectivos: "Si yo sobreviví y otro no, es importante visibilizar, hablar, poner palabras."

Fuente: Abuelas
Autor/a: Abuelas